sábado, 2 de junio de 2012

I'm alone.


Y ella cogió su maleta y se fue, se fue quizás para siempre, quizás no volvería nunca. Y él se quedó parado en la estación, sin saber que hacer, como reaccionar. Debería haber echado a correr detrás suya, pero no lo hizo. Tampoco serviría de mucho. La verdad es que aquello les dolió más a los dos de lo que hubieran imaginado, pero ¿que podían hacer?  sabían de sobra que lo suyo no iba a poder ser. Simplemente se miraron, sintieron el olor del otro, su corazón que ya ni podía estar acelerado pues se había roto. Sintieron la respiración del otro y se acercaron más. No se besaron. Simplemente se quedaron a escasos centímetros y entonces ella cogió su maleta y se dio la vuelta. Quizás tendría que haberle robado ese último beso. Quizás tendría que haberle agarrado del brazo y abrazarla. Quizás tendría que haberse ido con ella. Pero no lo hizo. Y no es que no la quisiera, la quería más que a su propia vida... y eso se notó al ver como la miraba serio, sin mover ni un músculo ni cerrar los ojos cuando ella subía al vagón de aquel tren y se iba, quizás para siempre.
Después bajó la cabeza y murmuró: Cuando estás al borde del precipicio, y hay un incendio detrás, lo único que te queda es aprender a volar.

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