martes, 26 de junio de 2012

¿Sientes que siempre caes? ¿Sientes que estas fuera de lugar? Como si simplemente no perteneces, y nadie te entiende. ¿Sientes que quieres huir? ¿Te encierras en tu habitación, con la radio muy alta para que nadie te oiga llorar? Bueno, bienvenido a mi vida.

domingo, 24 de junio de 2012

But now you're in my way.

 - Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

sábado, 23 de junio de 2012

THG!

«Me gustaría congelar este momento, justo aquí, justo ahora, y vivir en él para siempre. » 

jueves, 21 de junio de 2012

domingo, 17 de junio de 2012

Strong enought to love someone.


RAZONES DE SONRISAS, NO ES SOLO UN GRUPO.

5 años antes.

Se levantó como cada mañana, algo temprano, para preparar todas las cosas para la escuela. Le gustaba ir a la escuela, porque aprendía muchas cosas que no sabía, y hacía muchas amigas. Era muy divertido. O eso pensaba ella.
Su madre la llevó como cada mañana hasta la puerta del recinto. Le dio un beso en la mejilla y la despidió con una tierna sonrisa en el rostro, que hacía que ella se sintiera aún más feliz de ir a la escuela, porque pensaba que así hacía feliz a su madre. 
Las tres primeras horas de clase fueron extrañas. Cada vez que levantaba la mano para responder a las preguntas de la maestra, le tiraban una bola llena de saliva, que llamaban "canuto". ¿Se lo decía a la maestra? No, no había que llegar a ese extremo. Sería una broma, sí. Sólo una broma.
En el recreo fue felizmente a buscar a su amiga. A la única que le hablaba en los recreos. Pero la vio con otra chica, más mayor que ella. Se estaban riendo, estaban todas juntas comiéndose el bocadillo. Una punzada al corazón. Agachó la mirada, se giró, y se escondió sola, para comer ella también. 
Pasó el recreo y volvió triste a clase. No levantaba la mano, pero le seguían tirando aquellas bolas. No se quejaba, sólo se giraba, sonreía y seguía pintando la esquina de su libreta. 
Cuarta hora, le tiraron un papelito. Lo abrió, y leyó "fea". Una palabra de tres letras que la marcó. Era pequeña, pero no era tonta. Se volvió a girar, vio que toda la clase reía, ella quería llorar, pero retuvo las lágrimas, aguantó, se sintió fuerte, volvió a sonreír, y a pintar la esquina de su libreta. 
Quinta hora, la cosa se fue agravando. Más notas, más insultos, más risas, más bolitas. ¿Qué estaba ocurriendo? Ella no entendía. Quizás sí que era pequeña y tonta. De nuevo sonreía, se quitaba las lágrimas con la camiseta, y seguía pintando la esquina de la libreta.
Sexta hora, sólo una sesenta minutos para ir de nuevo a brazos de su madre. La única amiga que le quedaba. No, seguro que todo eso era una broma o quizás era todo un malentendido. Suspiró, tocaba plástica, le encantaba dibujar. Tema libre, genial, dibujaría un parque con unos patos en una charca. Felizmente aplicaba los colores a aquel paraíso, y vinieron más notas. Tragó saliva, preparándose. No venían letras, sino, un dibujo. Una especie de bola, con cuatro líneas que hacían de piernas y brazos. Arriba, en mayúsculas su nombre. Arrugó el dibujo, lo tiró al suelo, y continuó haciendo un nuevo dibujo. 
Las semanas pasaban y aquello seguía. Comenzaron los empujones, las burlas, las persecuciones. Le quitaban la cartera, tiraban todo lo que traía. Le quitaban el dinero y el bocadillo, le rompían los deberes. Pero ella sólo sonreía, cogía una libreta, y dibujaba. 
Al año siguiente todo continuaba igual, sólo que ella ya era más consciente de sus actos, de lo que pasaba, de lo que ellos pensaban. Empezó a coger cuchillas, a hacerse pequeños cortes en las muñecas. Descargaba toda la rabia en ellos, cada día se hacía uno más que el anterior, siempre en el mismo sitio. 
Sus padres la pillaron, se sorprendieron, su madre lloró, y la llevaron a un psicólogo. Estuvo en tratamiento por un año. Salió, todo parecía de otro color. Ya no tenía miedo de ir a clase, todo estaba bien ahora. Todo lo malo parecía haberse ido, jamás sucedería de nuevo, le dijo aquel doctor. 
Dejó el colegio y empezó la secundaria. Allí podría hacer nuevos amigos, dejar el pasado atrás. Siempre llevaba muñequeras, siempre era eso el centro de las preguntas. "Me gustan mucho" contestaba ella. Aunque sólo las usaba para tapar las cicatrices que no se iban de aquella muñeca.
Dos años después, nuevo curso. Ya conocía a los compañeros, todo parecía bien. No había más cortes, ni más depresiones. Tuvo novio, fue feliz. Tenía una mejor amiga, le tocó con ella en clase, suspiró de alivio. Nuevos compañeros llegados, no los conocía. Intentó ser amable con todos. Pero un deja vu le surgió. Todo comenzaba de nuevo.
Una buena mañana de nuevo se levantó. Se preparó, y cinco minutos antes llegó a la escuela. Nadie la saludaba. Su mejor amiga no la había esperado, ella ya estaba dentro del recinto. Le pidió explicaciones pero ésta la ignoró. Sonó el timbre, fueron a clase. No era la primera vez que esto pasaba, llevaba así más de un mes.
Primera hora, se sentó en su sitio de siempre. Todos se cambiaron. La fila quedó sola, y ella sentada la primera. Miró suplicante a su amiga, quería que se sentara con ella. La giró la cabeza, ella bajó la vista y volvió a pintar las esquinas del cuaderno.
Segunda hora, deporte. Salieron al patio, hicieron equipos. Su mejor amiga estaba de capitana, sintió que iban a formar un gran equipo ambas. No la eligió a la primera. Suspiró, quizás a la segunda. Tampoco. "A la tercera va la vencida", pensó. Tampoco. Se quedó la última. En otro equipo. Sin su mejor amiga. Triste. Decepcionada.
Tercera hora, alguien debía sentarse con ella, así lo dictaba la profesora. Miró a su mejor amiga. Ella negó, se sentó al lado de uno de los chicos nuevos. Ella se quedó sola. Todos tuvieron pareja. Ella no tuvo a nadie.
Recreo. Esperó en un banco sentada a su mejor amiga. Ella no apareció. Punzada en el corazón. La buscó. La encontró. Con otra. Feliz, comiéndose el bocadillo. Punzada en el corazón. Volvió al banco, sola. Se sentó y comió en silencio, dejando que un par de lágrimas salieran sin previo aviso.
Las tres últimas horas mejor no nombrarlas. Gritos, insultos, empujones, tirones de pelo. Pero no era la primera vez que pasaba. Sonreía, se apartaba del camino de todos, y dibujaba. 
Llegó a su casa. No había nadie. No se calentó la comida que le dejó su madre en un recipiente. Se sentó en el baño, cogió la cuchilla, volvieron a aparecer los cortes en sus muñecas. 
Una semana, cada día, dos veces. Así estuvo. Esta vez, su madre no se enteró tan rápido como la primera vez. Tenía cabeza, conciencia, sabía qué había que hacer, cómo había que hacerlo, dónde había que hacerlo. Limpiaba rastros, guardaba las cuchillas en lugares seguros. Una amiga le vio los cortes. Se preocupó. Pero no sabía qué hacer, más que intentar que se distrajese.
Le enseñó la historia de los chicos de un grupo del que era fan. Lo que ella aprendió de ellos. Le enseñó los mensajes de sus letras, le hizo pasar buenos ratos viendo vídeos, viendo fotos. Ella consiguió olvidarse de todo, olvidarse del dolor, gracias a esa chica, gracias a ese grupo. 
Una semana después le confesó a su madre los cortes. La llevaron a un psicólogo. Él dijo que no hacía falta traerla, ella se había dado cuenta del error sola. Ella había tenido un apoyo en sus peores momentos. Ella había descubierto un tratamiento que le hacía efecto inmediato, más que las pastillas.
Empezó a sonreír, ese grupo le enseñó demasiadas cosas. Comenzó a ser feliz. Todo le daba igual. Restaba importancia a las cosas que antiguamente la habrían puesto con ganas de revivir los cortes. Aprendió. Maduró. ¿Creéis que no fue gracias al grupo? Eso no lo sabéis. Ella conoce mejor que nadie lo que ha sufrido, y conoce mejor que nadie lo que la han ayudado. 

Cuando peor estés, cuanto más negro lo veas todo, más debes sonreír. No es necesario que lo hagas por una foto. No finjas sonrisas. Que lo que te hace feliz, resuene más que los problemas, que los cortes, que las cuchillas, que los roces de la campanilla. Busca en ti, siempre hay algo que te haga sonreír.

HPPPPP!



  ALWAYS.

jueves, 14 de junio de 2012

Feels like I'm falling in love alone.

Recuerda que estés donde estés y pase lo que pase, la luna nunca será más grande que tu pulgar.

miércoles, 13 de junio de 2012

She left me in the dark.


Dime que no todo era mentida, dime que amas, no me iré. Cierra las luces de la habitación y abrázame hasta dormirme, hazme sonreír y dime pequeña, no me iré. 
Porque al final del día no busco un chico Tumblr perfecto con sus grandes dilataciones y su skate, busco a alguien que haga de mis imperfecciones las cosas más bellas y las transforme en virtudes. Que haga de sus imperfecciones mi perdición, que me estremezca solo con mirarme y me sonría haciendo que mi tripa sea cual jaula de mariposas nada más verle. 
Al final del día busco amor. 

Trying to call home.


martes, 12 de junio de 2012

lunes, 11 de junio de 2012

Burn it dowwn.


Me gustaría ir a París, mientras me subo a lo alto de la Torre Eiffel y veo toda Francia. ¿Después? A Italia, donde me haré la típica foto donde yo, con toda mi fuerza y valentía, sujetaré la Torre de Pisa para que no se caiga. ¿Luego? A Londres, donde intentaré hacer reír a los guardias de seguridad con mis caras más extrañas y mis chistes malos. ¿Siguiente? A Las Vegas, donde me gastaré todo el dinero en el casino para no ganar nada, pero podré decir: ¡Viva Las Vegas, baby!. ¿Aún más? Pues me iré a Nueva York, sí, y me subiré a la Estatua de la Libertad y veré como todo Manhattan amanece. ¿Y por último? Yo siempre digo que lo mejor, para el final. Por último me iré a Los Ángeles. Arrasaré todas las tiendas de Beverly Hills, mientras me gasto casi todos los ahorros que me quedan en ropa. Luego, en Hollywood, iré mirando cada una de las estrellas del Paseo de la Fama y me haré una foto con la inmensa mayoría mientras sonrío bebiéndome mi Starbucks. También, me haré fotos junto al cartel de Hollywood, señalándolo con una gran sonrisa en mi cara diciendo: Sí, estoy en L.A. Y al final, me subiré a lo alto del mirador y miraré por última vez todo Los Ángeles. Pero cuando vuelva aquí, me esperará lo mejor. Que veas como no te necesito, que tendré otro mucho mejor.

sábado, 9 de junio de 2012

Keep bleeding, keep bleeding love.

¡BUENOS DÍAS, PRINCESA!
He soñado toda la noche contigo, íbamos al cine y tu llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto, solo pienso en ti princesa, pienso siempre en ti..

miércoles, 6 de junio de 2012

Me habran ganado la batalla, pero no la guerra.

Este ha sido el invierno más largo sin ti, ni siquiera se a donde ir. 
Pensé que no iba a poder vivir sin ti, que me iba a doler cuando en verdad también sanaba. 
Todo se pone mejor con el tiempo. 
Incluso sabiendo que te amé, sonreiré porqué tambien me lo merezco. 
Todo se pone mejor con el tiempo.

martes, 5 de junio de 2012

THEE CUTEESST.


Love Actually.


Siempre que me siento pesimista por cómo está el mundo pienso en la puerta de llegadas del aeropuerto de Heathrow. La opinión general da a entender que vivimos en un mundo de odio y egoismo, pero yo no lo entiendo así. A mí me parece que el amor está en todas partes. A menudo no es especialmente decoroso ni tiene interés periodístico, pero siempre está ahí. Padres e hijos, madres e hijas, maridos y esposas, novios, novias, viejos amigos... Cuando los aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas que yo sepa ninguna de las llamadas telefónicas de los que estaban a bordo fue de odio y venganza; todas fueron mensajes de amor. Si lo buscáis, tengo la extraña sensación de que el amor en realidad está en todas partes.

domingo, 3 de junio de 2012

Closer, maybe looking closer.


"La primera vez que dijo mi nombre
caí en la cuenta de lo mucho que me pesaba ser yo,
luego dio una profunda calada a su cigarro,
como si el mundo entero dependiera de su boca
y yo, que nunca he querido ser nada,
ni siquiera héroe,
quise ser humo."

AAAANNND FUCK PROBLEMSS.

THINK:
YOU'RE BEAUTIFUL.
IF THEY DON'T SEE IT, IT'S JUST THEIR PROBLEM, NOT YOURS. 

sábado, 2 de junio de 2012

I'm alone.


Y ella cogió su maleta y se fue, se fue quizás para siempre, quizás no volvería nunca. Y él se quedó parado en la estación, sin saber que hacer, como reaccionar. Debería haber echado a correr detrás suya, pero no lo hizo. Tampoco serviría de mucho. La verdad es que aquello les dolió más a los dos de lo que hubieran imaginado, pero ¿que podían hacer?  sabían de sobra que lo suyo no iba a poder ser. Simplemente se miraron, sintieron el olor del otro, su corazón que ya ni podía estar acelerado pues se había roto. Sintieron la respiración del otro y se acercaron más. No se besaron. Simplemente se quedaron a escasos centímetros y entonces ella cogió su maleta y se dio la vuelta. Quizás tendría que haberle robado ese último beso. Quizás tendría que haberle agarrado del brazo y abrazarla. Quizás tendría que haberse ido con ella. Pero no lo hizo. Y no es que no la quisiera, la quería más que a su propia vida... y eso se notó al ver como la miraba serio, sin mover ni un músculo ni cerrar los ojos cuando ella subía al vagón de aquel tren y se iba, quizás para siempre.
Después bajó la cabeza y murmuró: Cuando estás al borde del precipicio, y hay un incendio detrás, lo único que te queda es aprender a volar.